martes, 5 de noviembre de 2013

Islandia - De Reykjavik a Hella, pasando por el Golden Circle

Y por fin llegamos al post de nuestra ruta. Supongo que sabéis que Islandia está lleno de cascadas impresionantes, volcanes y campos de lava, fiordos y paisajes verdes llenos de ovejas. Generalmente la gente que visita Islandia en verano sigue la misma ruta, que consiste en un recorrido circular a lo largo de la carretera principal de la isla, que corre paralela a la costa y que tiene parada en la mayoría de las atracciones turísticas. Dependiendo de cuanto tiempo se disponga, hay varias opciones, que incluyen o no los West Fiords o que saltan algunos puntos que deberían ser de visita obligada, como Landmannalaugar. Gente que va con menos tiempo puede visitar sólo el famoso Golden Circle, la capital, y tal vez hacer algunos avistamientos de ballenas o incluso una excursión en 4x4 a Landmannalaugar. Todo depende del tiempo que se tenga, del coche y del tipo de visita que se quiera hacer. Nosotros lo queríamos ver TODO, y así lo planeamos. No os voy a detallar con pelos y señales cada sitio, que no os quiero aburrir, pero os enumero las paradas y me detengo un poco en las que no os podéis perder.


Teniendo 16 días nos daba tiempo a recorrer la carretera que circunvala la isla, pasando por los West Fiords y metiéndonos en algunas carreteras del interior fuera de la ruta más turística. Por supuesto los planes no siempre salen como uno desea, y hubo un par de sitios que nos quedamos con las ganas de ver porque las carreteras aún estaban cortadas por la nieve o porque había mucha niebla.

Llegamos al aeropuerto de Reykjavik el 2 de junio sobre las 2 de la tarde. En lugar de visitar la capital al principio habíamos decidido dejarla para los dos últimos días, así ya en el aeropuerto recogimos nuestro coche (un Suzuki Grand Vitara). Como sólo teníamos la mitad del día (a pesar de que no se hace de noche y se pueden aprovechar todas las horas de luz) habíamos decidido hacer ese primer día sólo la Península de Reykjanes y después conducir hasta el Parque Nacional (PN) de Þingvellir.

En la Península de Reykjanes hicimos unas cuantas paradas, de las que os destaco dos: los acantilados de Hafnaberg y Valahnúkur, por los que se puede dar un precioso paseo con vistas a uno de los múltiples faros que tiene la isla; y la famosa Blue Lagoon, un spa de aguas termales que es una parada obligada en Islandia, sobre todo porque está a tiro de piedra de la capital. El problema, que hay muchísima gente, la parte positiva, que te quedas como dios después de pasar un par de horas en remojo. Podéis encontrar información aquí: http://www.bluelagoon.com/


                                                                     Acantilados de Hafnaberg y Valahnúkur

                                                              Campo de musgo que rodea la Blue Lagoon

                                                                                       Blue Lagoon

Cuando salimos de allí ya se nos había hecho bastante tarde, y aunque no se hiciera de noche, se notaba que la luz era de menos intensidad. Además estábamos muertos del viaje, así que decidimos seguir camino hasta el PN para buscar un camping para acampar. Llegamos allí a las 11 y pico de la noche y todo el mundo ya estaba durmiendo en sus tiendas (una sensación muy rara, a plena luz del día y ni un alma), así que no teníamos a quién preguntar sobre dónde poner la tienda, no sabíamos aún que en Islandia se estila lo de plantarla donde puedas y ya pagarás después. Nos decidimos por una esquina alejada para no molestar al resto de acampados. Pasamos una noche de lo más pasada por agua, fue esa la única noche de camping que nos llovió en Islandia.  

Al día siguiente nuestro plan era visitar el famoso Golden Circle que generalmente ningún turista se pierde: PN de Þingvellir, Gullfoss y Geysir.  Fuimos primero a visitar el parque. Es muy bonito, un campo de lava enorme donde las placas continentales de Europa y Norteamérica se van separando lentamente. Hay un montón de recorridos para realizar a pie que permiten disfrutar de las fisuras que dividen las placas continentales o de algunas pequeñas cascadas, aperitivo de las que vengan después. Disfrutamos mucho de la visita a pesar de la constante lluvia.

                                                                               Parque Nacional de Þingvellir






La siguiente parada fue Gullfoss, una de las cascadas más impresionantes de Islandia. Es una catarata doble, con un salto de 32 metros, que se puede disfrutar desde varios miradores. Es una de las cataratas más turísticas del país, así que no os sorprendáis con las hordas de turistas. En este punto se nos averió el coche (que buena suerte, el segundo día!), y tuvimos que esperar a que la agencia de coches nos trajera uno desde Reykjavik. Perdimos dos horas allí esperándoles, pero he de reconocer que el servicio de reemplazo fue rápido e impecable.

                                                                                                Gullfoss


Nuestra última parada del día, ya con un nuevo coche, fue el famoso Geysir, el geiser que da nombre al resto de geisers del mundo. Es un tipo especial de fuente termal que emite periódicamente una columna de agua caliente y vapor al aire. Lamentablemente el famoso Geysir es muy impredecible desde que unos turistas graciosillos lo taponaron con piedras en 1950. Ahora solo suelta sus columnas de agua dos o tres veces al día. Pero afortunadamente se puede disfrutar del geiser Strokkur que, aunque es menos espectacular, emite columnas de agua de 15 a 30 metros de altura cada 7 u 8 minutos. No os lo perdáis.
Esa fue nuestra última visita del día. Esa noche teníamos planeado acampar en un camping que hay junto a Geysir, para poder admirarlo de nuevo por la mañana sin tanto turista. Pero el tiempo no nos acompañaba, y nuestra tienda seguía bastante mojada para resistir otra noche de lluvia continua, así que acabamos en el hostel de Arnes, que nos pillaba de camino a nuestra ruta del día siguiente.

                                                                                                   Geysir

A la mañana siguiente continuamos con nuestro plan de ruta: Þjórsárdalur, Stöng, Háifoss, Þjóðveldisbærinn y Hjálparfoss.

Þjórsárdalur  es un valle impresionante, un paisaje formado por el río Þjórsá y las erupciones del volcán Hekla. Subimos a un mirador improvisado y descubrimos una de las mejores vistas de las que disfruté en Islandia. Aquí os dejo un par de fotos.

                                                                                               Þjórsárdalur  


Stöng y Þjóðveldisbærinn son dos versiones de la misma granja. La primera es la verdadera, una granja real de la edad media que en el año 1104 fue sepultada por las cenizas de una erupción del Hekla. Lo que se conserva de ella es poco, y a mi me decepcionó un poco, aunque es entendible que tras tantos siglos no haya mucho que ver. Þjóðveldisbærinn es una replica de Stöng, y es un muy buen ejemplo de las construcciones típicas de Islandia, granjas con suelo de tierra cubiertas con turba en techo y paredes. La visita me encantó, y merece la pena desviarse un poco para descubrirla.

                                                                                       Þjóðveldisbærinn 

En Stöng, aunque no pudimos disfrutar mucho de la granja, visitamos un pequeño valle, Gjáin, a tiro de piedra de aquella. No está dentro de las rutas turísticas, ya que hay que ir andando o siguiendo una carretera con unas piedras del tamaño de pelotas de baloncesto (no exagero), por lo que es imposible llegar sin 4x4. Allí disfrutamos de un ratito de tranquilidad, rodeados de cascadas y formaciones de lava. Y desde allí seguimos la carretera de cabras para jeeps por la que llegamos a la famosa catarata de Háifoss. Es bastante difícil llegar, porque las condiciones de la carretera (de grava) dejan mucho que desear, así que allí no encontramos ni un solo turista, aunque no os lo creáis. Eso sí, el paseo mereció la pena, porque la catarata y el paisaje son dignos de ver. Aquí  podéis ver un par de fotillos.

                                                                                          Valle de Gjáin

                                                                                                   Háifoss

Nuestra última parada del día fue otra catarata, Hjálparfoss, una curiosa catarata sobre el río Þjórsá rodeada de rocas basálticas, en medio de un árido desierto de arenas negras. Muy bonita también, aunque no tan impresionante como otras. La cascada cae sobre una poza de aguas limpias en la que, os lo juro, a pesar de las temperaturas apetece mucho bañarse.

                                                                                                                           Hjálparfoss

Después de esta última visita, nuestro plan era continuar camino hasta Landmannalaugar, siguiendo una carretera de montaña, para dormir allí y visitar la zona al día siguiente. A este punto sólo se puede llegar a través de este tipo de carreteras, lo que hace que su acceso sea imposible gran parte del año por la nieve y los ríos que la atraviesan. Generalmente la abren a principios de junio, pero nosotros no tuvimos suerte y nos quedamos sin visitar dos de los sitios que más ganas teníamos: Landmannalaugar y Eldgja. Tendrá que ser la próxima vez...

Como opción alternativa acabamos durmiendo en unas cabañas en la ciudad de Hella, muy bien preparadas, con calefacción, una pila e incluso un hornillo para cocinar dentro.

En otra entrada os seguiré hablando de las maravillas de Islandia. Bueno, contadme, ¿os ha parecido útil la información?


"No existen tierras extrañas. Es el viajero el único que es extraño". Robert Louis Stevenson.

4 comentarios:

  1. ¡Gracias, Romina! Me encanta tu manera de contar tus viajes, y las fotos son increíbles.

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    1. Gracias!! Espero que así la gente se anime y viaje más, que es una de las mejores experiencias que se pueden vivir!

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  2. Hola Romina, soy Javi de correndoabulixa.blogspot.com. Yo también estoy empezando en esto.
    Muchas gracias por el post, me encantan las fotos y como cuentas tus viajes, así que sigue viajando que yo te seguiré leyendo.
    Un saludo y hasta la próxima.

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    1. Hola Javier! Muchas gracias!
      Me alegro mucho de que te guste!! Le he estado echando un ojo a tu blog y me parece muy interesante también.
      Gracias por el comentario, me hace especial ilusión porque es de los primeros :-)
      Un saludo!

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