viernes, 6 de diciembre de 2013

Islandia - De Húsey a Akureyri

Aquí me tenéis de vuelta con mi siguiente entrada de Islandia. No sé si os gustará la información que os cuento sobre este increíble país, pero en caso de que no, no os preocupéis, que ya me queda menos!

Nos quedamos en Húsey, en aquella maravillosa granja de caballos. Antes de dejarla para continuar hasta el siguiente destino, hicimos la obligatoria excursión a caballo, en la que recorrimos las praderas que rodean la granja disfrutando del avistamiento de distintas especies de aves (incluyendo un nido gigante de cisne) y de focas, ya que la zona, confluencia de dos ríos en cuyos bancos de arena descansan las focas, es particularmente buena para ello. La excursión, que dura dos horas y es guiada, se hace dos veces por día, a las 10 de la mañana y a las 17 horas.




Después de la excursión continuamos camino hacia la próxima parada, Ytra Ión, en la Península de Langanes, una zona perfecta para hacer excursiones a pie. En esta ocasión hicimos pocas paradas por el camino, aunque los paisajes son casi igual de bonitos que en el resto de jornadas. Queríamos llegar con suficiente tiempo para poder hacer alguna de las rutillas a pie que sugería la Lonely Planet, para poder ver algún faro perdido de la mano de dios o unas cuantas granjas abandonadas, de las que hay muchas en la zona.

                                                                                        De camino a Ytra Ión

De nuevo habíamos elegido un hostel muy apartado de las rutas transitadas , Ytra Ión Hostel, situado en una granja de ovejas. El hostel está muy bien equipado, incluso con un jacuzzi al aire libre. Tuvimos la suerte de ser los únicos huéspedes del hostel, así que tuvimos el edificio completamente para nosotros. Nada más llegar dejamos nuestras cosas y cogimos el coche para adentrarnos en la Península de Langanes.

Nuestra primera parada fue en la playa, una playa larguísima de arena blanca. Aquí tuvimos nuestro primer encuentro con los pájaros asesinos, que nos seguirían a lo largo de varias jornadas más. No, en serio, suena a peli de Hitchcock, pero es que de repente aparecieron unos pájaros blancos (con las alas y la cola negros) que empezaron a sobrevolarnos cada vez más cerca, piando como locos, hasta que nos atacaron y nos tuvimos que meter corriendo en el coche. Después del pequeño percance paramos de nuevo junto a una granja abandonada (que se puede visitar por dentro), desde la que hicimos un recorrido de un par de horas a la orilla del mar, junto a un estanque en el que anidaban varias especies de pajaros, y entre prados llenos de ovejas pastando. Durante este recorrido los pájaros aparecieron de nuevo y nos siguieron un trecho. Aquí empezamos a imaginar que nos atacaban porque andábamos demasiado cerca de sus nidos, pero la zona estaba llena de acequias y no podíamos ir por otro sitio!

                                                                                                   Península de Langanes







Después de nuestra experiencia hitchcockiana, y cansados de un largo día, decidimos volver al hostel a descansar. Al día siguiente de buena mañana teníamos preparada una ruta a pie de 7 kilómetros y queríamos descansar un poquillo.

Nos levantamos pronto y fuimos hasta Rauðanes, otra península en dirección oeste en la que hay una ruta de 7 kilómetros para hacer a pie. Rauðanes es una pequeña península que se puede recorrer a pie. El sendero corre paralelo a los acantilados y tiene unas vistas preciosas de cuevas y formaciones rocosas curiosas, a la vez que se puede descubrir varias especies de aves que anidan en la zona. La ruta es triangular, partiendo de un “parking” que esta a un kilómetro de la carretera 85 y dos de cuyos lados siguen un sendero marcado con estacas a lo largo de los acantilados. La última parte de la ruta (el tercer lado del triángulo) es bastante menos bonita, ya que se hace siguiendo una rústica carretera de tierra que lleva de vuelta al parking. Nos resultó curioso que, a pesar de la belleza del lugar, no nos cruzáramos con nadie; aunque justamente eso le da más encanto.

                                                                                         Península de Rauðanes



Después de la ruta a pie por Rauðanes aún teníamos planeadas muchas otras caminatas ese día, en Ásbyrgi y en Vesturdalur, aunque al final hicimos poco más. A Vesturdalur no pudimos llegar por la carretera que teníamos en mente y que nos debía llevar también hasta la impresionante catarata de Dettifoss (la que sale en la escena inicial de la película “Prometheus”, la más caudalosa de Islandia). Lamentablemente la carretera estaba cerrada de nuevo, demasiada nieve. Aunque pudimos visitar la catarata al día siguiente desde el otro lado, lamentamos mucho no poder acercarnos por este lado del río, ya es desde aquí desde donde uno se puede acercar más a la caída de agua. En cuanto a Vesturdalur, otro buen lugar para disfrutar de caminatas entre formaciones rocosas extrañas y columnas de basaltos; aunque también se puede acceder por otro camino, decidimos dejarlo estar.

Nuestras siguiente parada fue Ásbyrgi, un valle en forma de U rodeado de paredes de roca negra. Hay varios puntos donde se pueden iniciar algunos recorridos a pie que llevan a miradores desde los que se puede disfrutar de las vistas del cañón. Hacía un día precioso, soleado y con buenas temperaturas, así que decidimos descansar un poco y comer en el valle.

                                                                                                    Ásbyrgi

Después continuamos camino hacia la que sería nuestra ultima parada del día, Húsavík, en la bahía de Skjálfandi, el mejor lugar de Islandia (o eso dicen) para avistar ballenas. La industria de todo el pueblo está volcada en esa dirección, y a lo largo de toda la calle principal del pueblo (que circula paralela al puerto) se pueden encontrar numerosos negocios que ofrecen excursiones en barco para avistar ballenas. Nosotros no quisimos perdérnoslo, pero para ir sobre seguro decidimos escoger entre una de las dos compañias originales: North Sailing (http://www.northsailing.is/home/ ) o Gentle Giants (http://www.gentlegiants.is/home/). Ambas ofrecen un servicio muy similar, de unas tres horas de duración y por el mismo precio (56 euros), así que nuestra elección estuvo más condicionada por la hora de salida. Las dos empresas tienen varios turnos (el número depende del mes), y nos decidimos por Gentle Giants porque salía un poco antes, cogimos el tour de las 16.45.

Las excursiones se hacen a bordo de antiguos barcos pesqueros reconvertidos, llevando un máximo de 40 personas por barco. Nosotros tuvimos toda la suerte del mundo, porque debido a la hora (ya era un poco tarde para turistas nordeuropeos, que son mayoría en Islandia) sólo tuvimos que compartir el barco entero con... 2 personas!! Hay una gran diferencia a la hora de avistar las ballenas si te puedes mover a tus anchas por todo el casco del barco buscándolas. Esa fue una gran suerte, y otra fue que avistamos al menos 12 ballenas, casi todas ellas ballenas jorobadas y un par de rorcuales. Además algunas estaban muy cerca del barco, a tan solo un par de metros, así que fue una experiencia muy bonita.


De vuelta en el puerto, a las 8 de la tarde casi, decidimos probar pescado de la zona en un restaurante, fresco y delicioso. Fue el remate perfecto para un largo día. Pasamos la noche en el Hostel de Berg, un lugar tranquilo y de nuevo bastante apartado.

Al día siguiente nos esperaba un día igual o más largo, ya que además de visitar uno de los puntos turísticos destacados (el lago Mývatn y sus alrededores), teníamos que conducir hasta la catarata Dettifoss, no nos la queríamos perder! De hecho fue nuestra primera parada, y no nos decepcionó, aunque las vistas desde el lado del río que estaba accesible creo que son algo menos impresionantes, aunque sí más panorámicas. Para llegar por este lado del cañón hay que pasar el lago Mývatn y continuar por la carretera 848 y después tomar el desvío a la izquierda de la carretera 864.

                                                                                                Dettifoss


Después de nuestra primera visita, volvimos por el mismo camino para recorrer los múltiples puntos de interés que se pueden visitar alrededor del lago Mývatn. Os los enumero y os dejo un par de fotos de cada uno, para que os hagáis una idea de lo bonito que es. No os podéis perder:

- Eldhraun, un campo de lava junto a la orilla norte del lago.

- Cráter del volcán Viti, cerca de la zona volcánica de Krafla. La cima del cráter, que se puede recorrer a pie mediante un sendero que lo rodea, esconde en su interior un lago de aguas azuladas y desde el que se aprecia la planicie volcánica de la zona.



- Leirhnjúkur. Justo frente al volcán Viti se encuentra la zona aún más impresionante del colorido cráter Leirhnjúkur, rodeado de las piscinas de lodo y azufre que son su marca de identidad. En mi opinión, la mejor parada de la zona.



- Fumarolas de Námafjall, también bastante impresionante, aquí se pueden apreciar piscinas de barro burbujeantes, salidas de vapor, manantiales termales y fumarolas.


- Cráter del volcán Hverfell, cuya cima también se puede rodear a pie. En este no se esconde ningún lago, pero las vistas del lago Mývatn desde su cima son impresionantes.


- Dimmuborgir, pequeño valle lleno de extrañas formaciones de lava, cuevas, huecos y pilares. He de reconocer que de este sendero a pie me esperaba algo más, aunque la “iglesia” que se puede visitar en el Church Circle (también conocido como Ruta Kirkjan route) es bastante chula.


- Höfdi, pequeño promontorio de lava cubierto de árboles a la orilla del lago. Siguiendo un sendero se pueden apreciar las aguas cristalinas y las pequeñas islas y formaciones rocosas que emergen de él.


- Skútustadir, paisaje de pseudo cráteres en la orilla sur del lago, formados por explosiones de gas producidas cuando la lava caliente alcanzó las aguas. Tienen la apariencia de cráteres circulares o pequeñas islas, y se puede hacer un recorrido a pie alrededor de varios de ellos.


- Baños de Myvatn. Como remate final a la jornada, lo mejor es parar en las aguas termales naturales de Mývatn (http://www.jardbodin.is/en/). De aspecto similar a la famosa Blue Lagoon aunque de menor tamaño, ofrece unos excelentes servicios de baño en una piscina exterior que se encuentra a una temperatura de unos 38-40°.


Después de este día tan completo y extenuante, continuamos directamente hacia Akureyri, parando sólo brevemente en la cascada de Godafoss. La ciudad, conocida como la capital del norte de Islandia, tiene muchas facilidades de alojamiento y restauración. Nosotros nos alojamos en el Hostel de la ciudad, uno de los mejores en los que estuvimos.

                                                                                               Godafoss

Creo que por hoy ya os he contado suficiente sobre mi viaje. En el próximo post sobre Islandia tal vez lleguemos a la última parada del viaje, Reykjavík. Hasta entonces os deseo una feliz semana!


"Como todas las drogas, viajar requiere un aumento contante de las dosis". John Dos Passos.

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