jueves, 20 de marzo de 2014

Tailandia - Bangkok

He estado pensando mucho cuál podría ser mi próximo post. Es difícil elegir un país, y más difícil aún escribir algo interesante y útil sobre él. Al final me he decidido por hablaros un poco de uno de los últimos lugares que he visitado. En el 2012 estuve con mi media langosta por primera vez en Asia (aquí no cuento Turquía, que tiene un pie en cada continente). Fue complicado decidir adónde ir. Muchos países de Asia llaman mi atención; siempre he querido ir a China, a La India o a Indonesia; pero hay una Península asiática que te permite visitar varios países increíbles de una sola vez: Indochina. Así por aquello nos decidimos. En varias semanas recorrimos Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya. Evidentemente de menos de dos meses sólo da tiempo a rascar la superficie de estos maravillosos países, pero al menos sí da tiempo a hacerse una idea de lo increíble y diferente que es Asia.

Voy a empezar a hablaros de Tailandia, que fue el país donde comenzamos la aventura y donde la terminamos. Hay miles de posibilidades para volar hasta allí desde Europa, y todas pasan por la capital, Bangkok. Esta ciudad es un punto de partida perfecto para comenzar la aventura asiática.


Lo primero que recuerdo de Bangkok fue el desastroso taxista que nos tenía que llevar hasta el hotel. Cuando llegamos al aeropuerto  (Suvarnabhumi International Airport) tomamos el tren que comunica éste con el centro de la ciudad (y que abre de 6 de la mañana hasta media noche). Una vez en la ciudad pensamos que lo más fácil para llegar hasta el hotel en esta inmensa ciudad era coger un  taxi. Craso error... Debió de tocarnos el taxista más malo de la ciudad, porque era incapaz de moverse por las calles de Bangkok sin perderse. Lo primero que hicimos al pararle fue preguntar si hablaba inglés, por eso de que nuestro tailandes brilla por su ausencia. Nos dijo “si, si” y nos montamos. Primer error... hay que asegurarse de que primero hablan inglés... Ya en el taxi descubrimos que el taxista no tenía ni idea de inglés ni tampoco idea de donde podía estar nuestro hostel, ni siquiera la zona. Un  desastre! Dimos vueltas durante más de una hora a lo largo de la que se paró al menos 4 veces a preguntar a gente (incluso escolares!) por nuestro hostel. Pasamos por delante de la puerta del Barrio Chino unas tres veces, y a la cuarta, ya hartos de tanta vuelta y de ver como el taximetro subía y subía)  le hicimos parar allí y con un mapa de la zona en la mano fuimos capaces de encontrar el hostel andando. En su defensa hay que decir que estaba escondido, pero es que el tío no era ni capaz de moverse por la zona si meterse por calles prohibidas. Menos mal que al final llegamos.

Ya después de nuestra pequeña primera aventura, pudimos dejar nuestro equipaje y después de una ducha y un rato de descanso nos fuimos a recorrer la ciudad. Mi primera impresión de la ciudad esas primeras horas no fue muy buena, aunque supongo que se debe a que no elegimos la mejor zona para dormir. Las calles están increíblemente sucias y descuidadas, cosa que se ve en muchos países de Sudamérica, por ejemplo, pero que allí tiene cierto encanto y en Bangkok no sé por qué no me gustó nada. Supongo que a ello contribuía el constante goteo de agua de los edificios (por lo miles de aparatos de aire acondicionado) y los miles de cables que cruzan todas las calles y ocupan toda la parte baja de las fachadas.

No sé si sabéis que las principales atracciones de la ciudad se encuentran distribuidas a lo largo del río que cruza la capital. Para llegar a ellas lo más normal es moverse en unos barcos que al estilo de los vaporetos venecianos conectan las principales zonas de la ciudad cual autobuses flotantes. Estábamos alojados en el Barrio Chino (aunque más adelante nos cambiamos a otra zona de alojamientos más turística), así que cogimos uno de esos barcos para llegar a la zona de Ko Ratanakosin, donde están la mayoría de edificios para visitar. El paseo es bonito porque desde el río se aprecian muy bien los edificios importantes y hay unas vistas bonitas. Pero lamentablemente también se puede ver la pobreza de la gente, sus chabolas a lo largo del río, la increíble suciedad de éste... y es muy deprimente pensar que mientras que nosotros estamos ahí de vacaciones muchas de esas personas que se ven desde el barco no tienen apenas para vivir.




Ese primer día no visitamos ningún edificio, sólo paseamos por la zona y nos familiarizamos con la ciudad y sus gentes, y con su comida (que probamos en varios puestos callejeros, a cual más sucio y a cual más delicioso). Estábamos tan cansados del viaje que preferimos dejar las visitas para el día siguiente.
No os voy a contar con pelos y señales cada lugar que visitamos en los siguientes días, aunque os voy a decir cuales son esos lugares imprescindibles que no podéis dejar de ver si vais alguna vez a esta increíble ciudad (al final me acabo cautivando a pesar de mi primera impresión). Los sitios que no os podéis perder son:

-      Wat Arun. Templo situado en la orilla opuesta al resto de atracciones de la ciudad, es uno de los lugares que más me gustó, sobre todo por sus empinadísimas escaleras que llevan a la cima desde la que se tienen unas buenas vistas de esa zona de la ciudad. La verdad es que subir da muy mal rollo, pero bajar aún más. Pero es tan bonito que verdaderamente merece la pena. Esta fue nuestra primera visita de la ciudad y empezó a cambiar nuestra percepción de ella.





-      Wat Pho, otro templo, situado justo al otro lado del río. Es el templo más antiguo y grande de la ciudad, y es especialmente conocido por su gran Buddha tumbado, el más grande del país, que he reconocer que es impresionante. El templo es bonito no sólo por su gran Buddha, y verdaderamente merece una pausada visita.



-        Grand Palace. El palacio real, me pareció, es el complejo de edificios más visitado de la ciudad. Es increíble la cantidad de gente que puede pasear por él a lo largo de unas cuantas horas. A mi me decepcionó bastante, primero por las hordas de turistas que lo invaden (entre los que me incluyo, claro) y que le restan encanto; pero también porque a pesar del alto precio de la entrada (400 Bahts, unos 10 euros) no se permite la entrada a prácticamente ningún edificio. Sólo se permite la entrada al templo en el que se exhibe el Buddha Esmeralda (Wat Phra Kaew), que en mi opinión no es para tanto. Mejor el Buddha del Wat Pho... Pero bueno, es un “must” de la ciudad, hay que verlo. Además, si es cierto que los edificios que componen el recinto palaciego son muy bonitos, aunque solo se puedan apreciar por fuera.




-      Mercado de Chatuchak. Este mercadillo en el que se puede encontrar DE TODO sólo abre los fines de semana. Pero realmente merece una visita, así que intentad que la visita a la ciudad os coincida al menos con un sábado o un domingo. El sitio es una locura, lleno de gente hasta los topes y con miles de puestos. Es como un laberinto en el que hay que perderse un par de veces, pero realmente merece la pena. Ahí podéis encontrar de todo, y a buen precio; eso sí, hay que regatear con muchos precios.

-    Khao San Road. Esta es la zona turística, donde se alojan la mayoría de turistas y donde se encuentran la mayoría de los bares. Es una zona curiosa, llena de bares y pubs (algunos con música en directo), con puestos callejeros abiertos hasta las mil, vendedores ambulantes de comida (incluyendo deliciosos insectos) y donde en el momento menos pensado se te acerca un tailandes haciendo ruidos como de una pelota de ping-pong... echad a volad la imaginación e intentad averiguar que ofrecen! Esta zona no es tan barata como otras áreas de la ciudad, pero realmente merece una visita y una noche de pad thai callejero regado con cocktails y cervezas tailandesas.

-    Chinatown. No es que sea un barrio muy bonito, pero merece un paseo por sus callejuelas. Además en esta zona se encuentra Talat Mai, un mercado callejero de comida china y parafernalia religiosa de todo tipo.

Bueno, creo que os he hablado de los lugares más emblemáticos de Bangkok que no os podéis perder. Habrá sin duda mucho más, pero nosotros sólo pasamos 4 días allí, y en uno de ellos hicimos una excursión fuera de la ciudad de la que os hablaré en otro post. De momento termino con este y os dejo unas cuantas fotos tomadas en la ciudad, para que veáis lo maravillosa que es a pesar de su suciedad. Eso sí, si vais a visitarla estad preparados para unos cuantos intentos de timo, sobre todo en sus famosos Tuk-tuks.

"Una vez al año ve a algún lugar en el que nunca hayas estado antes". Dalai Lama.

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